Anne Igartiburu: madre, periodista y coach.

Lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma “

C.G. Young.

Esta es la frase preferida de nuestra protagonista de hoy y engloba muy bien la historia que quiero compartir con vosotros.

Quería abordar en este post el tema de del coaching apoyándome en la figura de Anne Igartiburu, que aparte de madre adoptiva y periodista es coach como yo.

Anne, como todos nosotros, es una persona llena de etiquetas. En gran parte de las que los demás le hemos colgado, que seguramente difieran mucho de las que ella misma se pone.

En general, la conocemos por ser la presentadora del programa Corazón, Corazón y una de las caras más familiares, cuando nos referimos a las campanadas de fin de año en TV1. Sin embargo, también juega otros roles en su día a día, es madre de 2 hijas adoptadas y un hijo biológico.

Desde que empecé con la idea de adoptar, Anne fue un referente para mí y siempre ha estado presente en nuestras vidas.

Cuando llegó a casa, mi hija tenía unas ojeras negras muy pronunciadas y estaba muy blanca, ya que no había salido nunca de la casa cuna . Pensé que necesitaba dormir, porque imaginaba que era agotamiento. Al dormir en zonas comunes, intuía que cuando no lloraba un niño, lo haría el otro, así que a todos les costaba descansar.

Yo la dejaba dormir por la mañana y después la llevaba al parque para que tomara el sol. Pasábamos tanto rato que muchas veces se me hacía tarde para la hora de comer y coincidíamos con el programa de Anne. Cuando la niña oía la sintonía de Corazón Corazón, nos poníamos las dos a bailar. Eso ha perdurado y ahora, después de 8 años, seguimos haciendo lo mismo al escucharla.

Cómo trabajar con las etiquetas en nuestro día a día

Diría que una de las cosas más importantes es trabajar sobre nuestras propias etiquetas, no sobre las de los demás.

Parece que poner etiquetas a la ligera es deporte nacional. Pero ¿por qué no nos miramos a nosotros mismos? En el fondo, éste es un ejercicio mucho más difícil que poner etiquetas a quien no se conoce, porque requiere de mirar hacia adentro y conocerse.

Sin embargo, para comenzar estaría bien que antes de juzgar a la gente por su imagen, probáramos a conocerla un mínimo. Anne es personaje y también persona, pero si profundizamos en algunas de esas etiquetas o roles más desconocidos, podemos deducir su verdadera personalidad.

Obviamente, como todo ser humano ella también tiene miedo a no caer bien, a no ser aceptada… y a lo desconocido. Pero lo que hace grande a Anne es que se enfrenta a esos miedos. Lo que más admiro y destaco en ella es la determinación. Esa actitud que la hace seguir adelante cuando se propone algo y decir: ¡esto lo saco sí o sí!

Los valores como brújula de referencia

Según Anne, los valores son los pilares de nuestra vida, podría decirse que somos nosotros. Son aquello que nos mueven y nos conecta con el resto y con nosotros mismos.

En el caso de Anne, creo que una de las cosas que la han ayudado a crear su vida, tal y como quiere, es que es una persona de valores. Entre ellos, destacarían la responsabilidad, la contribución a los demás y la familia.

En una etapa de su vida, viajaba frecuentemente a la India para ayudar a los necesitados y hasta se planteó quedarse allí. Después de eso, comenzó los trámites para adoptar a su primera hija.

Ella fue madre monoparental y, en mi opinión, hay que tener más que valor y coraje para hacerlo, ya que adoptar sola requiere de mucha responsabilidad.

Tiempo después adoptó a su segunda hija en Vietnam y ahora tiene un hijo bilógico con su marido actual.

Entonces, quizá te preguntes, ¿cómo encuentro yo esos recursos en mí? En el caso de Anne, fue en sus momentos adversos donde los encontró. Además, tiene una fórmula infalible: cuando la vida se pone difícil, pone la brújula hacia el norte, Elorrio, su pueblo natal. Y es que volver al origen, ¡siempre es un acierto!

Cómo ayuda el coaching para seguir mejorando

Habitualmente, cuando tenemos un problema acudimos al psicólogo, pero no siempre es la mejor opción. Hay situaciones en las que puede que otras metodologías sean incluso más eficaces que la terapia, como por ejemplo el coaching o la mediación.

El coaching toma como punto de partida la situación actual de la persona y se centra apoyarla para que llegue a donde le gustaría estar en el futuro.

En otras palabras, se trata de ayudar a que las personas sean capaces de encontrar por sí mismas la solución a los problemas. Mediante el coaching, se busca que la persona aprenda cómo alcanzar su máximo potencial, explorando nuevas opciones que tengan un impacto positivo en su vida.

En resumen, el coaching no es terapia, ni trata de dar consejos a nadie, sólo pretende que, con la ayuda del coach, la persona encuentre su camino y sus propias soluciones.

¿Te has atrevido a probarlo?

Montse Chinchilla
montse@adopcionymediacion.com

Soy Montse Chinchilla, directora del Centro de Adopción, Acogida y Mediación familiar. Madre adoptiva, psicóloga, MBA, coach y mediadora.

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